Ahora es una ama de casa de buen aspecto, con una figura perfecta, no como una mujer con un cubo y un trapo. Yo también querría algo si una mujer tan guapa hiciera la limpieza desnuda. Aunque no todos los hombres tendrían las agallas de perseguir a un calvo así. El jefe tenía una polla tan grande, pero esta ama de llaves la manejaba, la lavaba primero y luego la pulía. Y lo hizo bien.
La vieja descarada ni siquiera miró el hecho de que era su joven hijo y le hizo follar en todas las posiciones conocidas. Se notaba, por sus gritos apasionados, que le gustaba el cuerpo joven del chico y su juguetón amigo. Da la sensación de que si hubiera podido, se habría tragado no sólo la polla con placer, sino al hijo entero. La madre no era ajena a los placeres sexuales y enseñó mucho al joven seductor.